martes, 15 de noviembre de 2011

PADRE ALEXANDER DIAZ

lunes 14 de noviembre de 2011

EDUCACION VRS. ACOMODAMIENTO SOCIAL



El día de ayer domingo, Jesús nos hablaba en el evangelio sobre la parábola de los talentos, sobre un hombre rico que se fue de viaje y le encomendó a tres de sus empleados diferentes sumas de dinero a cada uno, al primero le dio cinco denarios, al segundo dos y al tercero uno, los primeros dos los pusieron a trabajar, mientras que un tercero tuvo miedo y lo enterró… a simple vista es un evangelio muy bonito y muy fácil de explicar y ciertamente lo es, no es difícil de encontrar el significado.

A muchos no les pareció que fuera enfático en la explotación de los talentos que Dios nos ha dado para que pongamos a trabajar y a desarrollar, y uno de esos talentos es la educación, todos tenemos la capacidad de educarnos y de superarnos, pero tristemente muchos en la actualidad hemos caído en un aburrimiento desmedido y dependiente, estamos creando una subcultura de dependencia y no queremos pensar y analizar cómo construirnos más y como aportar más para el enriquecimiento social, me preocupa que nuestra comunidad hispana no está soñando lo suficientemente como para poder comenzar a avanzar en la conquista de sus propios derechos.

Estoy más que seguro que la única forma de conquistar el éxito y de sofocar el poder racista y anti inmigrante es educarnos y formarnos para responder a las toscas acusaciones y discursos vacios en contra nuestra de parte muchos senadores y personas pudientes en este país, solo así lograremos conquistar y cultivar mejor este país.
El presidente John F. Kennedy decía que “La educación es la clave del futuro. La clave del destino de los hombres y de su posibilidad de actuar en un mundo mejor” y que razón tiene esta frase.

La formación intelectual, espiritual y moral hace que seamos libres y que demos las respuestas acertadas a los cuestionamientos desacertados y vacios, pero me da la impresión que muchos actualmente vivimos amodorrados y perezosos sin tener sueños de conquista y superación.

Cuando Nelson Mandela llego a la presidencia le dijo a su nación que “La educación es el gran motor del desarrollo personal. Es a través de la educación que la hija de un campesino puede convertirse en médico, que el hijo de un minero puede convertirse en jefe de la mina, que un niño de los trabajadores agrícolas pueden llegar a ser el presidente de una gran nación.

No estamos lejos de poder cumplir este sueño solo basta con poner algo de nuestra parte y comenzar a pisar las escuelas y universidades, tanto de nuestra parte como también de nuestros hijos, animarlos a que estudien a que se formen, a que conquisten el mundo con los libros, la única espada permitida para la lucha es la de los libros y la de la formación educada libre y pensante, porque creo que como sociedad debemos cuestionarnos seria y hondamente qué tipo de educación queremos proveer a nuestros hijos y a nuestro futuro y qué tipo de ciudadanos queremos. ¿Esclavos se puedan manipular fácilmente y que se conviertan en masa que se aliena con facilidad o seres humanos educados libres y pensantes? Acomodarse no cuesta nada, educarnos es más difícil pero no imposible… Anímate y comienza a planteártelo.

jueves 10 de noviembre de 2011

TRIGESIMO TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

“Quítenle el talento y dénselo al que tiene diez…”
Mt. 25,14-30
Rev. Alexander Diaz

El evangelio de este domingo nos invita a reflexionar sobre el uso que hacemos de nuestra libertad, y plantea lo referente a la rendición de cuentas. Lo hace utilizando unas imágenes y un lenguaje de hace dos mil años. Quiero invitarlos a que exploremos esta parábola de los talentos que, más allá de un estilo que puede parecer un poco arcaico, plantea temas de enorme actualidad.

Según nos relata el evangelista Mateo, tres empleados de confianza recibieron un dinero de su jefe poco antes de que éste iniciara un viaje. A su regreso, el jefe pidió cuentas de los resultados obtenidos. Se trata de una simple “rendición de cuentas”, que es una práctica corriente en el mundo de los negocios.

Al leer el texto de la parábola, es fácil descifrar el lenguaje simbólico que utiliza el evangelista:

El amo de este relato, a quienes los criados llaman “señor”, es Cristo, que se ha ausentado después de la resurrección y que volverá al final de los tiempos.

Los “talentos” o “millones” recibidos en consignación son los carismas que cada uno de nosotros posee y las tareas que él nos ha asignado a cada uno. Nadie ha venido a este mundo sin ningún carisma, esos talentos están escondidos en nosotros y tenemos que desarrollarlos y ampliarlos para el desarrollo del contorno social, expandir nuestros propios horizontes, con fe, con entuciasmo, con pasión, y con el amor que Dios a plantado en nuestros corazones.

El “rendimiento de cuentas” es el juicio final, en el cual cada uno será evaluado según los resultados obtenidos, esta evaluación se dara cara a cara con Dios, nos dice la teología y la tradición de la Iglesia, es una evaluación de acuerdo a como nosotros vivimos nuestra vida, como usamos nuestra libertad y que tanto fuimos capaces de ir mas a allá del mínimo esfuerzo.

El diverso comportamiento de los empleados muestra diversas maneras de vivir la fe cristiana. Veamos qué modelos de comportamiento aparecen en el relato.

La eficacia de los dos primeros empleados es el resultado de asumir la fe, no como un discurso teórico, sino como un compromiso de servicio y transformación de la sociedad a la luz de los valores anunciados por Jesús. Hay tanto que hacer en este mundo y tan pocos que quieren aportar y ayudar a este desarrollo.

En muchos de los casos siento que la sociedad ha perdido la iniciativa por mejorarse, por duplicar y facilitar mejor la construcción de la paz, de la libertad, de la alegría sana y con sentido de vivir en armonía. Estos dos primeros personajes representan a aquellos que se ponen a trabajar imaginando como lo haría el dueño de la empresa. Pregúntate que haría Jesucristo si estuviera en tu lugar en este momento, que respuestas le daría a aquellos que cuestionan nada más, como facilitaría mejor la vida a aquellos que no le encuentran sentido.

Jesús a través de los talentos que te nos a dado y que hemos puesto a trabajar, quiere dar respuesta a todas esas preguntas y construir una sociedad que no se estanque, que no se acomode a vivir dependiente, sino a iniciar una aventura que transforme y haga soñar, vivir las realidades cristianas. Esa realidad y esas respuestas que hoy se exigen están presentes en usted y yo.

En cambio, el tercer empleado estuvo paralizado por el temor, y sus prejuicios e imaginarios le impidieron actuar. El miedo es uno de los peores enemigos de nuestra vida, porque no nos deja crecer por miedo al que pasara, o por miedo al que diran, o por miedo a equivocarnos. Pienso que ninguno de esos tres elementos debe detener nuestra marcha hacia nuestro desarrollo persona.

El tercer criado no fue capaz de desarrollar su talento por miedo a equivocarse, no fue capaz de desafiarse así mismo, no fue capaz de romper su propia barrera… Rompamos las barreras del miedo y saquemos fuerzas de lo débil, cuantas cosas hemos dejado de hacer o a medias simple y sencillamente porque tememos a los que están a nuestro lado. No tengas miedo, camina y no veas hacia atrás.

Esta parábola de los talentos es una manera de plantearnos dos estilos diferentes de vida cristiana:

Por una parte, la vida de fe se presenta como una tarea de transformación de la realidad. Dios cuenta con nuestra colaboración, necesita nuestros labios para seguir anunciando su buena noticia, necesita nuestras manos para seguir apoyando; nos pide que lo hagamos presente en todos los lugares.

Por otra parte, la parábola nos muestra el triste espectáculo de creyentes que permanecen pasivos ante las necesidades de la Iglesia y de la comunidad. No hablan, no hacen. Para estas personas, la fe es una experiencia absolutamente individual, que se produce en lo íntimo de la conciencia y que no trasciende a la vida social. Se limitan a ser buenos en su ámbito individual.

Que esta “parábola de los talentos” nos ayude a tomar conciencia de los carismas recibidos y de la responsabilidad social que pesa sobre cada uno de nosotros. Debemos rendir cuentas ante nuestra conciencia, ante la sociedad y ante Dios de los carismas recibidos. También nosotros escucharemos las palabras “te felicito, siervo bueno y fiel” o la condena “siervo malo y perezoso”. Usemos responsablemente las posibilidades que nos da nuestra libertad.



lunes 7 de noviembre de 2011

EL PROPÓSITO DE DIOS DETRÁS DE LOS PROBLEMAS



La vida es una oportunidad para resolver problemas. Los problemas que enfrentamos nos derrotan o nos desarrollan dependiendo de cómo respondamos a ellos. Solo tenemos dos opciones a escoger:
1. Podemos pretender ignorarlos 2. Reconocerlos, aprender y crecer
Enfrentar los problemas desde la segunda opción, nos permite ver a los problemas como oportunidades. Desafortunadamente, la mayoría de las personas fallan en ver como Dios desea utilizar esos problemas para bien de nosotros.
Las reacciones apresuradas, el abandono, los resentimientos, son algunas de nuestra respuestas a los problemas que detienen el proceso de crecimiento, en lugar de considerar el beneficio del problema. Cada adversidad la podemos cambiar o transformar de amargura a un beneficio, ¡La elección es nuestra!
En Biblia encontramos la siguiente recomendación: Entonces dijo así el Señor: Si vuelves, yo te restauraré, en mi presencia estarás; si apartas lo precioso de lo vil, serás mi portavoz. Que se vuelvan ellos a ti, pero tú no te vuelvas a ellos (Jeremías 15:19 LBLA).
Dios desea que aprendamos a sacar cosas preciosas, lo mejor de entre lo vil o difícil. Todo proceso de maduración requiere TIEMPO y Dios lo tiene. El tiempo en si mismo no hace madurar a nadie, solo las responsabilidades. Las adversidades nos enseñan mas que los éxitos. Las personas que ven los problemas como oportunidades, es porque han desarrollado las capacidades necesarias y porque han pagado un precio.
Veamos cinco formas en las que Dios usa los problemas en nuestras vidas.
1. Dios usa los problemas para darnos DIRECCIÓN. Algunas ocasiones Dios enciende un fuego debajo de nosotros para que continuemos en movimiento. Los problemas frecuentemente nos apuntan a una nueva dirección y nos motivan a cambiar, nos desafían a aprender nuevas habilidades, nos sacan de nuestra comodidad o “status quo”. Es Dios tratando de llamar nuestra atención.
En ocasiones es una situación dolorosa, para hacernos cambiar nuestro camino, ¿porqué sucede así? simplemente porque Dios nos ama. La Biblia dice: La maldad se cura con golpes y heridas; los golpes hacen sanar la conciencia (Proverbios 20:30 DHH). Cuando reconocemos a Dios en nuestros caminos, nuestro corazón será y estará agradecido. …los que aman a Dios TODAS las cosas ayudan a bien…. (Romanos 8:28 RV60).

2. Dios usa los problemas para INSPECCIONARNOS. Las personas somos como bolsas de Té. Si quieres saber que es lo que hay dentro de ellos, ¡Solo sumérgelos en agua caliente!
Dios quiere tratar con nuestro orgullo, y es bueno que entendamos que él hizo al hombre para su deleite y no a la inversa. ¿Ha probado Dios tu fe con algún problema? ¿Qué es lo que revelan los problemas acerca de nosotros? La Biblia dice: Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia ha de tener su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada (Santiago 1:2-4 LBLA).
Cuando no actuamos con integridad, tarde o temprano se revertirá el engaño. ¿Quién aprende en la teoría? Lo cierto es que nadie, es en las pruebas y a través de las pruebas donde crecemos. Así que recuerda, cada problema y adversidad es una oportunidad para triunfar y ser vencedor.
3. Dios usa los problemas para CORREGIRNOS. Algunas lecciones solo las aprenderemos a través del dolor y los fracasos. Es como aquel niño que le dicen sus padres que no toque el horno caliente, y este lo hace y sufre las consecuencias de la desobediencia.
Algunas veces aprendemos el valor de algo solo al perderlo, como la salud, el dinero, las relaciones entre otras cosas. Una lección en este punto es aprender a valorar a las personas que pensamos están en nuestra contra. ¿Puedes creer que muchas de éstas personas son un instrumento divino para tu crecimiento? La Biblia dice: Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos. Mejor es para mí la ley de tu boca que millares de piezas de oro y de plata. (Salmo 119:71-72 LBLA).
El hierro con hierro se afila, y un hombre aguza a otro hombre (Proverbios 27:17 LBLA). Esta verdad también aplica a los que estamos casados. Si estás casado, ¿sabias que Dios puso a cada uno de nuestros cónyuges para afilarnos en nuestro carácter? pero lo que hacemos regularmente es huir de los problemas y relaciones pensando que esa es la mejor opción.
Si trabajas, ¿podrías creer que tu jefe es una herramienta de Dios para construir carácter en tu vida? Sin embargo, muchos buscan la independencia simplemente para librase de la autoridad y como consecuencia no bendición ni crecimiento, nos convertimos en unos anarquistas y aún así nos revelamos contra Dios y sus autoridades delegadas.
4. Dios usa los problemas para PROTEGERNOS. Un problema puede ser una bendición para distinguir, reconocer y prevenirnos de problemas mayores. Un ejemplo vivo es la vida de José el hijo de Jacob. Por envidias sus hermanos lo vendieron como esclavo, estuvo en la cárcel, sin embargo el se mantuvo firme creyéndole a Dios. Ya como líder en Egipto pudiendo tomar venganza de sus hermanos el dice: Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener con vida a mucha gente (Génesis 50:20 RV95). Solo Dios puede hacer que las cosas adversas se transformen en bendición.
Cuando salimos de la cubierta de autoridad tenemos que aprender a pagar las consecuencias. ¿Por qué fueron instituidas las leyes? Para tener orden y convivencia. La libertad no consiste en hacer lo que me venga en gana, si ni en hacer lo que es correcto. ¿Qué es lo correcto? Lo que Dios manda. Si no tenemos un punto de referencia ¿como podemos localizar un punto en el espacio? Si no conocemos de Dios, ¿quien es entonces nuestra autoridad? “Y seréis como Dioses” fue la frase que Satanás usó para seducir y hacer tropezar a la primer pareja en el huerto del Edén.
Los problemas nos llaman a estar bajo la cubierta de autoridad.
5. Dios usa los problemas para MADURARNOS. ¿Cómo se alcanza la madurez? Algunos dicen que con el tiempo, bueno con el tiempo solo te haces viejo y mañoso. Otros arguyen que la madurez se alcanza a través del conocimiento, hoy tenemos mucho conocimiento, pero poca moralidad y la baja moralidad produce alta mortalidad.
Sin lugar a duda, lo cierto es que la madurez se alcanza a través de los problemas resueltos con responsabilidad. Nuestro carácter es edificado cuando respondemos correctamente ante las adversidades de la vida. ¿Sabías que Dios está mas interesado en construir carácter en tu vida, que en tu comodidad y confort?
Es en el laboratorio de la pruebas donde descubrimos nuestra verdadera naturaleza y la profundidad de nuestro carácter. La gente puede hablar mucho de si misma pero es en las pruebas cuando se descubre quién está con nosotros y en quién hemos creído.
La relación con Dios y el carácter son las dos cosas que tomaremos y llevaremos a la eternidad. El apóstol Pablo escribiendo a la iglesia en Roma les dice: Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza (Romanos 5:3-4 LBLA).
Otro resultado del proceso de maduración es el crecimiento espiritual, porque las adversidades son las que van forjando la fortaleza interior de la persona. El punto es: Dios está trabajando en nuestras vidas, aún cuando no le reconozcamos o entendamos, sin embargo es mas fácil y provechoso cuando cooperamos con él. Lee las siguientes citas Bíblicas y toma un tiempo de oración con Dios
Este articulo fue escrito Por Saul Montes, en el blog http://centrovidafamiliar.wordpress.com

viernes 4 de noviembre de 2011

DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO

“Que llega el esposo salid a recibirlo”
(Mt.25, 1-13)
Rev. Alexander Diaz


Es indispensable adquirir aquella sabiduría que nos dispone para el encuentro definitivo con Dios Nuestro Señor. La liturgia de hoy nos prepara de modo mediato para la solemnidad de Cristo Rey del Universo. La primera lectura hace un elogio de la sabiduría y subraya que aquel que la busca la encuentra. No está, por tanto, lejos de nosotros. Si queremos, podemos hallarla.

Esta sabiduría no consiste propiamente en un grande cúmulo de datos científicos, sino es más bien una sabiduría basada en Dios. Es un conocimiento profundo y experiencial de Dios y de su amor; un conocimiento claro de sí mismo y de los hombres, mis hermanos. El evangelio también nos habla de la sabiduría y de la prudencia de las vírgenes bien preparadas para la llegada del esposo. Se compara el Reino de los cielos a un banquete nupcial, y se subraya la necesidad de estar preparados porque no sabemos con exactitud la hora de la llegada del esposo.

Las vírgenes son sabias porque han sabido prepararse adecuadamente, llevando consigo una buena cantidad de aceite que mantenga encendida su lámpara. Las otras vírgenes son insensatas porque se lanzaron improvisadamente por los caminos de la vida; no advirtieron que el esposo podía tardar; no se dieron cuenta que el tiempo podía hacer mella sobre sus ilusiones y esperanzas, y así, advirtieron con espanto que cuando ya se oye la voz del esposo, no hay aceite en su alcuza. No están preparadas para emprender la procesión final que conduce a la casa del esposo.

Era una tradición judía acompañar a los novios desde la casa de los padres de la esposa hasta el hogar del esposo. Se organizaba una procesión festiva con lámparas y cantos. Era, pues, necesario que las vírgenes o doncellas tuvieran su lámpara encendida para acompañar debidamente al esposo que llegaba. Se trata de una actitud de vigilancia, una disposición del ánimo y del espíritu para salir al encuentro del Señor que está por llegar. El objetivo es mantener la lámpara encendida; mantener la confesión de la fe en Jesucristo nuestro salvador; mantener el gozo de la esperanza; mantener el ardor de la caridad hasta el último instante de nuestra vida. Por el contrario, ser insensato significa “ir al encuentro de los últimos acontecimientos de la vida, sin estar convenientemente preparado”, dejando morir en el corazón el amor primero.

Cuál es, se pregunta uno, este aceite que mantendrá mi lámpara encendida para la venida de Cristo? Y la respuesta no puede ser otra sino el amor. El amor ardiente y generoso que mantiene el alma vuelta hacia Dios y hacia sus hermanos los hombres. El amor que es donación de sí mismo. El amor que consiste en descubrir en cada hermano la imagen misma de Cristo. Es el amor que triunfa sobre el pecado, el egoísmo y la soberbia. Es el amor que es la “más grande de todas las virtudes”. Si deseas estar preparado para la venida del Señor, dispón tu alma para amar, para “permanecer en el amor” (cf. Jn 15,,9), porque al “atardecer de la vida te juzgarán sobre el amor”. En efecto, nos dice la Escritura que quien no ama, permanece en la muerte (cf. Jn 3,14).

La parábola también nos indica que esta sabia preparación para la llegada del esposo es un asunto personal. Cada uno debe prepararse, porque cuando llegue el esposo no será posible intercambiar las alcuzas o pasar el aceite de una a otra. Cada uno es responsable de sí mismo y deberá ir preparando su alma para el encuentro definitivo con Dios. Veamos que no es poca la responsabilidad que tenemos en las manos.

Hemos sido creados por Dios por amor y nos dirigimos incesantemente hacia Él. Sería insensato vivir como si Dios no existiese, como si nuestra vida no fuera pasando minuto a minuto, como si después de la muerte no estuviese el banquete celestial y la posesión eterna de Dios. Veamos que una de las tentaciones más fuertes del hombre moderno, y también del cristiano, es la de reducir sus esperanzas únicamente a aquello que es terreno y mundano.

Un hombre sin horizonte de eternidad. ¡Como si la eternidad no existiese y no estuviese cada momento más cerca de nosotros! Avivemos nuestro espíritu, dejemos toda somnolencia o pereza; mantengamos firme la confesión de la fe porque ¡el esposo está por llegar! Se retrasa, pero llegará. Revisemos nuestras alcuzas, revisemos nuestras almas y si no hay aceite, y si no hay amor, no sigamos adelante, pongamos manos a la obra, porque al atardecer me juzgarán del amor.

jueves 3 de noviembre de 2011

¿ERES UN AGUILA O UN PATO RUIDOSO? TU DECIDES...



Uno de mis amigos me envió esta reflexión a mi pagina de facebook, me pareció interesante porque fue una de las cosas que mi abuelo me decía siempre, debes de ser águila, el no decía pato, sino gallina, pero entiendo que ambos animales son torpes, el pato vuela, pero no puede estar en silencia, la gallina nunca pasa de lo mismo, pero para que te digo algo si puedes tu mismo sacar tus conclusiones de esta historia, espero te guste.



Rodrigo estaba haciendo fila para poder ir al aeropuerto. Cuando un taxista se acercó, lo primero que notó fue que el taxi estaba limpio y brillante. El chofer bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros muy bien planchados, el taxista salio del auto dio la vuelta y le abrió la puerta trasera del taxi.
Le alcanzo un cartón plastificado y le dijo: yo soy Willy, su chofer. Mientras pongo su maleta en el portaequipaje me gustaría que lea mi Misión.
Después de sentarse, Rodrigo leyó la tarjeta: Misión de Willy: “Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera mas rápida, segura y económica posible brindándole un ambiente amigable”

Rodrigo quedo impactado. Especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior, ¡¡limpio sin una mancha!!

Mientras se acomodaba detrás del volante Willy le dijo, “Le gustaría un café?
Tengo unos termos con café regular y descafeinado”. Rodrigo bromeando le dijo:
“No, preferiría un refresco” Willy sonrío y dijo: “No hay problema tengo un hielera con refresco de Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja”. Casi tartamudeando Rodrigo le dijo: “Tomare la Cola dietética”

Pasándole su bebida, Willy le dijo, “Si desea usted algo para leer, tengo el Reforma, Esto, Novedades y Selecciones…”

Al comenzar el viaje, Willy le paso a Rodrigo otro cartón plastificado, “Estas son las estaciones de radio que tengo y la lista de canciones que tocan, si quiere escuchar la radio”

Y como si esto no fuera demasiado, Willy le dijo que tenia el aire acondicionado prendido y preguntó si la temperatura estaba bien para él. Luego le avisó cual seria la mejor ruta a su destino a esta hora del día. También le hizo conocer que estaría contento de conversar con él o, si prefería lo dejaría solo en sus meditaciones. ...

“Dime Willy, -le pregunto asombrado Rodrigo- siempre has atendido a tus clientes así?”

Willy sonrió a través del espejo retrovisor. “No, no siempre. De hecho solamente los dos últimos dos años. Mis primero cinco años manejando los gaste la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. Un día escuche en la radio acerca del Dr. Dyer un “Gurú” del desarrollo personal. El acababa de escribir un libro llamado “Tú lo obtendrás cuando creas en ello”. Dyer decía que si tu te levantas en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo
tendrás, muy rara vez no se te cumplirá. El decía: Deja de quejarte. Se diferente de tu competencia. No seas un pato. Se un águila. Los patos solo hacen ruido y se quejan, las águilas se elevan por encima del grupo”.

“Esto me llego aquí, en medio de los ojos”, dijo Willy. “Dr. Dyer estaba realmente hablando de mi. Yo estaba todo el tiempo haciendo ruido y quejándome, entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Mire alrededor a los otros taxis y sus chóferes… los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Entonces decidí hacer algunos cambios. Uno a la vez. Cuando mis clientes respondieron bien, hice más cambios”.

“Se nota que los cambios te han pagado”, le dijo Rodrigo.
“Si, seguro que si”, le dijo Willy. “Mi primer año de águila duplique mis ingresos con respecto al año anterior. Este año posiblemente lo cuadruplique.
Usted tuvo suerte de tomar mi taxi hoy. Usualmente ya no estoy en la parada de taxis. Mis clientes hacen reservación a través de mi celular o dejan mensajes en mi contestador. Si yo no puedo servirlos consigo un amigo taxista águila confiable para que haga el servicio”.

Willy era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal.

Posiblemente haya contado esta historia a mas de cincuenta taxistas, y solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. Cuando voy a sus ciudades, los llamo a ellos. El resto de los taxistas hacen bulla como los patos y me cuentan todas las razones por las que no pueden hacer nada de lo que les sugería.

Willy el taxista, tomo una diferente alternativa:

El decidió dejar de hacer ruido y quejarse como los patos y volar por encima del grupo como las águilas.

No importa si trabajas en una oficina, en mantenimiento, eres maestro, Un servidor publico,"político", ejecutivo, empleado o profesionista, ¿Cómo te comportas? ¿Te dedicas a hacer ruido y a quejarte? ¿Te estás elevando por encima de los otros?

Interesante la historia, verdad, ahora tu decides que quieres ser, adelante, camina o vuela, pero no seas pato ni gallina, se un aguila.

miércoles 2 de noviembre de 2011

Celebración de los Fieles difuntos



La tradición de rezar por los muertos se remonta a los primeros tiempos del cristianismo, en donde ya se honraba su recuerdo y se ofrecían oraciones y sacrificios por ellos.
Cuando una persona muere ya no es capaz de hacer nada para ganar el cielo; sin embargo, los vivos sí podemos ofrecer nuestras obras para que el difunto alcance la salvación. Con las buenas obras y la oración se puede ayudar a los seres queridos a conseguir el perdón y la purificación de sus pecados para poder participar de la gloria de Dios.

A estas oraciones se les llama sufragios. El mejor sufragio es ofrecer la Santa Misa por los difuntos.

Debido a las numerosas actividades de la vida diaria, las personas muchas veces no tienen tiempo ni de atender a los que viven con ellos, y es muy fácil que se olviden de lo provechoso que puede ser la oración por los fieles difuntos. Debido a esto, la Iglesia ha querido instituir un día, el 2 de noviembre, que se dedique especialmente a la oración por aquellas almas que han dejado la tierra y aún no llegan al cielo.

La Iglesia recomienda la oración en favor de los difuntos y también las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia para ayudarlos a hacer más corto el periodo de purificación y puedan llegar a ver a Dios. "No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos".

Nuestra oración por los muertos puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión a nuestro favor. Los que ya están en el cielo interceden por los que están en la tierra para que tengan la gracia de ser fieles a Dios y alcanzar la vida eterna.

Para aumentar las ventajas de esta fiesta litúrgica, la Iglesia ha establecido que si nos confesamos, comulgamos y rezamos el Credo por las intenciones del Papa entre el 1 y el 8 de noviembre, “podemos ayudarles obteniendo para ellos indulgencias, de manera que se vean libres de las penas temporales debidas por sus pecados”. (CEC 1479)

jueves 27 de octubre de 2011

TRIGESIMO PRIMER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

“El que se humilla será enaltecido, y el que se enaltece será humillado”
(Mt. 23,1-12)
Rev. Alexander Diaz

Las lecturas de hoy, en particular el texto del profeta Malaquías y el evangelio de San Mateo, nos ofrecen, como tema de reflexión, el liderazgo. Esta temática es desarrollada en negativo y en positivo, es decir, se nos muestra el lado oscuro del liderazgo, cuando éste es ejercido contra los intereses de las personas y las comunidades; y también se nos muestra el lado luminoso de éste, cuando se asume como un servicio.

El texto de Mateo tiene dos partes: La primera parte es una crítica a los escribas y fariseos; en contraste con el comportamiento de ellos, Jesús enseña a sus discípulos lo que no deben ser. La segunda parte ofrece el perfil ideal de los seguidores de Jesús y de las comunidades formadas por éstos.

Jesús empieza por echarles en cara su incoherencia: “No hacen lo que dicen”. Sus piadosos discursos sobre la ley y los profetas eran desmentidos por sus actos. El discurso religioso iba por un lado y la vida iba por otro lado; exhortaban al cumplimiento de los mandamientos y demás obligaciones, pero ellos no respetaban nada de eso (engañaban, eran arbitrarios en la aplicación de la justicia, etc.) En el evangelio de San Mateo encontramos varios pasajes en los cuales se insiste en la importancia de actuar de manera consecuente; lo que importa son las acciones y no tanto los discursos.

Jesús también les critica a los escribas y fariseos su doble moral: “Cargan fardos insoportables sobre los hombros de la gente y no mueven un dedo para ayudar”. Con frecuencia encontramos personas que son jueces implacables de los demás y que son absolutamente indulgentes y “manguianchos” con su conducta personal.

El tercer pecado que Jesús denuncia es la hipocresía, pues ellos llevaban sobre la cabeza y en los brazos todos los símbolos religiosos (los judíos tenían prohibido utilizar medallas como lo hacemos nosotros; en lugar de esto se amarraban pequeños textos de la Biblia para que los demás vieran que ellos eran piadosos y practicantes...) A pesar de todas esas manifestaciones externas, su corazón estaba muy lejos de los valores del espíritu. Sólo les interesaban las apariencias.
El cuarto pecado que denuncia Jesús en los líderes religiosos y sociales de Israel es el afán de protagonismo. Les fascinaba ocupar los primeros puestos y que la gente les rindiera pleitesía. A través de estas cuatro críticas implacables queda claro que se trata de un liderazgo equivocado, que ha perdido su razón de ser que no es otra cosa que el bien común.
La función de los dirigentes -su servicio- consiste en ayudar a los hermanos (y dejarse ayudar por ellos) en el seguimiento del Señor. El «sabio» cristiano no funda escuela, exactamente hablando; sirve a los hermanos para imitar a Cristo y para conseguir la vida eterna. El «maestro» cristiano es discípulo del Señor, como lo somos todos. El servicio lo distingue no en cuanto maestro, sino en cuanto sirviente. Salirse de esta línea es caer más o menos en los vicios que condena Jesús. Nadie es autor de la salvación. Somos humildes siervos: So­mos siervos inútiles; hacemos lo que teníamos que hacer. Dirijamos la aten­ción a los responsables del culto y de la enseñanza.

Es por ello que debemos de cuestionarnos a nosotros mismos en ¿Cómo cumplimos la obligación de educadores en la fe, de servidores de la palabra de Dios? Debemos de tener claro que somos servidores de su palabra y de su plan de salva­ción, no de nuestras ocurrencias personales. La conducta de Pablo sigue siendo ejemplar: como una madre que sólo mira el bien de sus hijos, sin ser gravoso a nadie. El título madre es aquí sinónimo de sierva solícita de los que ama. En esta dirección cabe cualquier título.

¿Buscamos el renombre, los honores? ¿Nos dedicamos a mil cosas margi­nales? ¿Practicamos suficientemente la piedad, la unión con Dios de quien tenemos que hablar y a quien tenemos que predicar? ¿Profesamos verdadero amor a los fieles? ¿Escandalizamos más que edificamos? ¿Amontonamos preceptos insustanciales, olvidando lo más sagrado? Aquél, pues, que se disponga a servir a los hermanos, trate de adquirir una verdadera actitud de siervo dentro de la comunidad de hermanos. No somos más que los súbdi­tos, somos menores que ellos, dedicados en Cristo a realizar la salvación.

El que se humilla será enaltecido, y el que se enaltece será humillado. Cristo - se humilló hasta la muerte… por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre sobre todo nombre. Cristo Siervo ha sido constituido Señor. El camino es válido -es único- para todos: dirigentes y fieles. Nada de pretensiones ni aspiraciones tontas. El sencillo, el humilde, el «niño» y «siervo», tendrá acogida ante el Señor. Amén.




viernes 21 de octubre de 2011

DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO

DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”
(Mt. 22,34-40)
Rev. Alexander Díaz


La Iglesia celebra hoy el Día Mundial de las Misiones. Quisiera invitar a todos para que profundicemos en el significado de esta convocatoria que se nos hace. Este día se busca que todos nosotros tomemos conciencia de la tarea que nos fue confiada en el bautismo, a través de nuestros papás y padrinos, y que ratificamos al recibir el sacramento de la confirmación: ser testigos y anunciadores de la buena noticia de Jesús, manifestando una solidaridad activa con aquellas mujeres y hombres que anuncian el mensaje de salvación a los que no conocen a Dios, o que lo conocieron pero después se olvidaron de él.

En este Día Mundial de las Misiones tomemos conciencia de nuestras responsabilidades como testigos del evangelio en nuestro entorno familiar, laboral y ciudadano; expresemos nuestra solidaridad con la obra misionera en todo el mundo aportando una limosna generosa que irá en su totalidad a las misioneras y misioneros que propagan la buena noticia de Jesús en condiciones difíciles.

Las lecturas de este domingo nos hablan del amor... del amor en sus dos dimensiones: amar a Dios y amar al prójimo. En estos dos mandamientos se encierra la voluntad de Dios revelada en la Sagrada Escritura. Nuestra relación con Dios va en sentido vertical y nuestra relación con el prójimo va en sentido horizontal, como formando una cruz, en la cual uno y otro eje son indispensables. No puede separarse uno del otro.

El amor a Dios no se basa en la admiración, en el reconocimiento de su majestad... El amor a Dios es una respuesta: Amo a Dios porque me siento querido por Él. Ahí está la raíz del "mandamiento", y la esencia de la Buena Noticia. En el fondo, la Buena Noticia no es más que esto: "Dios te quiere, como te quiere tu madre, pero en infinito".

Esto es una experiencia interior, no un conocimiento intelectual. La conversión no es un arrepentimiento, un cambio de ideas, una decisión tomada por cálculo. La conversión es la consecuencia de un profundo sentimiento: sentirse querido por Dios cambia la vida, cambia el corazón. Ese cambio es la conversión.

Sentirse querido por Dios no por merecerlo sino por necesitarlo. Dios no me quiere porque soy bueno, justo, santo... Dios me quiere, sin más, como las madres quieren a sus hijos, no porque son listos o guapos. Les quieren antes de nacer, sin conocerlos. Así me quiere Dios. Y ni siquiera mis pecados pueden cambiar a Dios. El amor de mi Madre es mucho más fuerte que mis pecados. Dios es Amor, esa es su Esencia. Éste es el corazón de la Buena Noticia de Jesús. Y nuestra fe se basa en creerle.

Dios-amor es la esencia del mundo. Lo contrario del amor es la muerte total. Amar o morir. Amor o destrucción. La esencia del ser humano es la capacidad de construirse amando. El error es intentar hacer sociedad humana sobre otros cimientos: violencia, poder, justicia. La justicia no es más que un sustituto jurídico o una consecuencia del amor. La justicia sola tampoco es humana. Nadie puede vivir de la justicia, porque en la esencia del ser humano está amasado el pecado, el error. Y la justicia no cura, no cambia al ser humano por dentro. La verdadera justicia está en dar a cada uno lo que le corresponde. El papa Benedicto afirmaba al respecto: “La característica de la civilización cristiana es la Caridad: el Amor de Dios que se traduce en amor al prójimo el amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables” (Benedicto XVI, 19-10-2008).

El Señor nos manda a “amar al prójimo como a nosotros mismos”. Y ¿qué es amarse a uno mismo? Amarse a uno mismo es buscar el propio bien y la propia complacencia. Y ésa fue la medida mínima que Dios nos puso para amar a los demás.

La clave está en que no hay diferencia entre el amor que me tengo a mí y el que tengo a los demás. Esto se da entre hermanos, en la familia. Entre hermanos y en la familia usamos mejor la primera persona del plural que la primera persona del singular. Esto caracteriza a un matrimonio que se quiere de veras. Que rara vez dice "yo", sino "nosotros".

Esto es lo que diferencia a los cristianos. Saber quién es Dios, saber quién es el hombre, vivir para el bien de los demás. Saber y sentir que eso es la mejor manera de vivir para el propio bien. Es el egoísmo correcto, buscar mi mayor bien y descubrirlo en servir... y olvidarme de que busco mi bien. Es decir, realizarse en el amor, no en el odio, no en el triunfo sobre alguien... Y recordemos que todas las parábolas del Evangelio van en esta dirección. El Hijo pródigo, el Buen samaritano... Eso es entrar en el Reino.

Por eso, la proclamación unitaria de nuestra fe es: "Hemos descubierto (Jesús nos ha descubierto) el secreto de todo, el secreto de Dios y del mundo: el amor es el que mueve todo para bien. Aceptar ese Dios, ese hombre, ese modo de vivir; eso es el Reino.

Amar al prójimo como a uno mismo significa seguir este otro consejo de Jesús:“Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes” (Lc. 6, 31). Nos amamos tanto a nosotros mismos que esa fue la medida mínima que puso el Señor para nuestro amor a los demás ... porque también nos dio una medida máxima que El nos mostró con su ejemplo: “Ámense unos a otros como Yo los he amado” (Jn. 15, 12). Y El nos amó mucho más que a sí mismo, dando su vida por nosotros. Amén.

PADRE ALEXANDER DIAZ

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