martes, 16 de diciembre de 2014

La ciudad que se construyó con lápidas de judíos | VICE | España

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La ciudad que se construyó con lápidas de judíos

octubre 31, 2014
Por Kate Samuelson






Lápidas amontonadas en la fortaleza de Brest-Litovsk. Todas las fotos por Debra Brunner.
El pasado mayo se iniciaron las obras de construcción de un nuevo
supermercado en el centro de la ciudad bielorrusa de Brest, en la
frontera con Polonia. En un giro de acontecimientos que no desentonaría
en una película de terror, desde que empezaran las demoliciones de las
casas para dejar sitio al nuevo comercio se han hallado más de 450
lápidas judías en sus cimientos.



Antiguamente, el centro de Brest albergaba la colonia Warburg, un
barrio residencial construido para alojar a los huérfanos judíos de la
Primera Guerra Mundial. Con la llegada de los judíos en 1941, la
población judía de Brest pasó a engrosar la lista de víctimas del
Holocausto que fueron forzadas a vivir en guetos, encerradas en campos
de concentración y asesinadas.



Tras la guerra, y con una comunidad judía terriblemente diezmada, los
comunistas se dedicaron a deshacerse de los vestigios de la cultura
judía que quedaban en la ciudad. En 1959, desmantelaron el cementerio
judío –uno de los mayores y más antiguos de Bielorrusia- y lo
trasformaron en un estadio deportivo. Durante las obras de demolición,
tanto los miembros del Partido Comunista como los empresarios de la zona
apreciaron la “alta calidad” de las lápidas y “las reciclaron”. Además
de en los cimientos de las casas, las losas funerarias se encontraron
también en las calzadas de las carreteras, las aceras y los jardines de
la ciudad.






Lápidas en el emplazamiento del futuro supermercado
En mayo, mientras se realizaban las excavaciones, empezaron a aparecer
más losas recicladas. Debra Brunner, codirectora de Together Plan, una
organización benéfica británica dedicada al empoderamiento social en
Europa del Este y en la antigua Unión Soviética, me dijo, “Ni siquiera
puedo explicar lo que sentí allí, en medio de las lápidas. Imagínate un
enorme montón de tierra recién excavada, de la que salían lápidas en
todas direcciones. Era una escena macabra”.



Habría sido imposible devolver las lápidas al cementerio del que las
habían robado, ya que lo habían convertido en un complejo deportivo y se
desconoce la ubicación concreta de cada losa. Actualmente, por falta de
espacio y recursos, muchas de las lápidas se guardan apiladas junto a
la fortaleza decimonónica de Brest-Litovsk, un monumento de la Segunda
Guerra Mundial de gran valor simbólico. Ahora surge el miedo de que
algún espabilado trate de ganar dinero con estas piezas instando a los
visitantes ingenuos a realizar una “donación” destinada a un “fondo
conmemorativo”. En su ubicación actual, las lápidas están expuestas a
las inclemencias del tiempo y los caprichos del público.






Una excavadora trabaja en el lugar de construcción del supermercado
Artur Livshyts, responsable de Together Plan en Bielorrusia, dijo que
la reacción de Brest ante el morboso hallazgo es “positiva,
principalmente”. “El colectivo judío ha expresado su preocupación por
que las lápidas se pongan a buen recaudo como monumento conmemorativo,
al igual que la comunidad no judía, que en general ha mostrado interés
por la conservación de las lápidas. Incluso los obreros que trabajaban
en la zona detuvieron las obras para depositar las lápidas a un lado y
avisar a la comunidad judía del hallazgo”, explicó.







En los últimos seis años se han hallado 1.500 lápidas en Brest, y cada
vez se encuentran con más frecuencia a medida que las obras avanzan,
llegando a encontrarse losas cada día. Para extraer una sola de estas
lápidas se necesitan hasta cinco personas. Según Brunner, las lápidas
son “rugosas al tacto, pero algunas de ellas se encuentran en buen
estado, teniendo en cuenta por todo lo que han pasado”.



Brunner me habló de su reciente viaje a Bielorrusia y de cómo “minutos”
después de su llegada, “recibió una llamada de un habitante de la
zona”. Este hombre le habló de un agricultor que, ese mismo día, había
estado excavando en un campo para levantar una valla y se había
encontrado una lápida boca abajo en el suelo. Cuando la levantó y la
limpió, se dio cuenta de que la inscripción estaba escrita en hebreo”,
afirma.






Lápidas amontonadas en la fortaleza de Brest-Litovsk
“Fuimos a recogerla con una furgoneta y la trasladamos a un lugar
seguro. Los miembros de la comunidad judía de Brest que nos ayudaron a
descargarla estaban muy preocupados por el estado de la lápida, y la
delicadeza con la que la manipularon durante todo el proceso denotaba lo
mucho que significaba para ellos”.



La bielorrusa Regina Simonenko es la persona a la que hay que dirigirse
cuando se descubre una nueva lápida. Simonenko, Directora del Centro
del Holocausto de Brest, organiza la recogida cuando le informan de cada
hallazgo. “Cada lápida cuenta una historia”, me dijo. “Una de ellas se
encontró en el jardín de una villa residencial. La habían usado para
moler trigo, por lo que, con los años de uso, la piedra había acabado
por agujerearse. Otra de las lápidas halladas recientemente estaba
dedicada a una mujer llamada Golda. Estaba muy deteriorada y se habían
borrado las fechas de nacimiento y defunción, pero descubrimos rastros
evidentes de oro en la inscripción de su nombre”.



Simonenko y Together Plan esperan poder crear un monumento
conmemorativo con las lápidas, “para que no se usen para ninguna otra
cosa en el futuro” o, al menos, poder construir una valla para
protegerlas. Hasta ahora, Together Plan ha logrado costear la
reubicación de 400 de las lápidas. Sin embargo, hasta que no se obtengan
más fondos, el destino del resto de las lápidas sigue siendo incierto.



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